martes, 30 de enero de 2007
lunes, 29 de enero de 2007
NUEVO MITO DE ICARO

Recuerdo los días en que el hombre tenía alas
Especie muy cotizada por gigantes adheridos a la tierra
Grandes plumas cubrían sus extremidades superiores
Y en las cimas de loas montañas, el hombre anidaba
No soñaba por que vivía sus sueños
Le enseñaba a sus pequeños plúmedos la alegría del vuelo
La pasión por la libertad, el vacío donde el alma levita con agrado
Le enseñaba a cazar su propio alimento y a la hora del vuelo
El pequeño hombre ya era libre
Pertenecía al viento
Sin mal arraigo, volaba a los confines donde la libertad lo esperaba
La altura era dominio del hombre
Y su vuelo, el más elegante de los seres alados
Hasta que sus alas se volvieron débiles
Una terrible degeneración atacó a la especie
La obligó a bajar de las altas cimas de la noche
Cada vez más cerca al suelo, aquel duro suelo lleno de monstruos y pesadillas
Bajaron en débiles bandadas y se irguieron tristemente
Solo les quedó la nostalgia de de ver a las aves
Repetir las mismas piruetas que ellos habían inventado.
Un joven llamado ICARO, soñaba con lo que le habían contado sus abuelos.
Especie muy cotizada por gigantes adheridos a la tierra
Grandes plumas cubrían sus extremidades superiores
Y en las cimas de loas montañas, el hombre anidaba
No soñaba por que vivía sus sueños
Le enseñaba a sus pequeños plúmedos la alegría del vuelo
La pasión por la libertad, el vacío donde el alma levita con agrado
Le enseñaba a cazar su propio alimento y a la hora del vuelo
El pequeño hombre ya era libre
Pertenecía al viento
Sin mal arraigo, volaba a los confines donde la libertad lo esperaba
La altura era dominio del hombre
Y su vuelo, el más elegante de los seres alados
Hasta que sus alas se volvieron débiles
Una terrible degeneración atacó a la especie
La obligó a bajar de las altas cimas de la noche
Cada vez más cerca al suelo, aquel duro suelo lleno de monstruos y pesadillas
Bajaron en débiles bandadas y se irguieron tristemente
Solo les quedó la nostalgia de de ver a las aves
Repetir las mismas piruetas que ellos habían inventado.
Un joven llamado ICARO, soñaba con lo que le habían contado sus abuelos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)